Crisalidas
Cuando enferma la niña todavía
salió cierta mañana
y recorrió, con inseguro paso
la vecina montaña,
trajo, entre un ramo de silvestres flores
oculta una crisálida,
que en su aposento colocó, muy cerca
de la camita blanca...
Unos días después, en el momento
en que ella expiraba,
y todos la veían, con los ojos
nublados por las lágrimas,
en el instante en que murió, sentimos
leve rumor de älas
y vimos escapar, tender al vuelo
por la antigua ventana
que da sobre el jardín, una pequeña
mariposa dorada...
La prisión, ya vacía, del insecto
busqué con vista rápida;
al verla vi de la difunta niña
la frente mustia y pálida,
y pensé ¿si al dejar su cárcel triste
la mariposa alada,
la luz encuentra y el espacio inmenso,
y las campestres auras,
al dejar la prisión que las encierra
qué encontrarán las almas?
poem by Jose Asuncion Silva

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A veces
A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas a otros lugares,
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora!
¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
cuando sobre las teclas vuelan sus manos!
poem by Jose Asuncion Silva

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Gutierrez Najera
Regresar fatigado del trabajo
de la diaria fäena
e ir a mirarse en lo hondo retratado
de sus pupilas negras
cerca del rico piano –mientras vaga
sobre las blancas teclas
su mano de marfil- soñar despierto
felicidad eterna.
A la luz de la lámpara brillante
ver las rubias cabezas
de los risueños niños- de infantiles
ilusiones llenos.
La mirada tender sobre la cuna
que cual flor entreabierta
entre sus hojas perfumadas guarda
una existencia nueva!
¡Oh cuadro del hogar! oh perspectiva
cariñosa y risueña,
cuando en el paso por el falso mundo
ancha herida sangrienta,
el desengaño abrió, cuando sentimos
caer mustias y secas
de la primera juventud las rosas,
qué mortal no desea
dejar en tu silencio venturoso
deslizar la existencia
y guardar lo divino y delicado
que el alma herida encierra
en tu seno feliz –como la concha
lejos de las tormentas
guarda en el fondo del movible océano
las nacaradas perlas!
poem by Jose Asuncion Silva

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Luz de luna
Ella estaba con él... A su frente
pensativa y pálida,
penetrando al través de las rejas
de antigua ventana
de la luna naciente venían
los rayos de plata,
él estaba a sus pies, de rodillas,
¡perdido en las vagas
visiones que cruzan en horas felices
los cielos del alma!
Con las trémulas manos asidas,
con el mudo fervor de los que aman,
palpitanto en los labios los besos,
entrambos hablaban
el lenguaje mudo
sin voz ni palabras
que en momentos de dicha suprema,
tembloroso el espíritu habla...
El silencio que crece... la brisa
que besa las ramas,
dos seres que tiemblan, la luz de la luna
que el paisaje baña,
¡amor un instante detén allí el vuelo,
murmura tus himnos de triunfo y recoge las alas!
.................................... ..................................
Unos meses después, él dormía
bajo de una lápida
el último sueño de que nadie vuelve
el último sueño de paz y de calma.
................................... ...................................
Anoche, una fiesta
con su grato bullicio animaba
de ese amor el tranquilo escenario.
¡Oh burbujas del rubio champaña!
¡Oh perfume de flores abiertas!
¡Oh girar de desnudas espaldas!
¡Oh cadencias del valse que mueve
torbellinos de tules y gasas!
Allí estuvo, más linda que nunca,
por el baile tal vez agitada
se apoyó levemente en mi brazo,
dejamos las salas
y un instante después penetramos
en la misma estancia
que un año antes no más la había visto
temblando callada,
¡cerca de él!...
...Amorosos recuerdos,
tristezas lejanas,
cariñosas memorias que vibran,
como sones de arpa,
tristezas profundas
del amor, que en sollozos estallan,
presión de sus manos,
són de sus palabras,
calor de sus besos,
¿por qué no volvisteis a su alma?...
................................. .....................................
A su pecho no vino un suspiro
a sus ojos no vino una lágrima
ni una nube nubló aquella frente
pensativa y pálida
y mirando los rayos de luna
que al través de la reja llegaban,
murmuró con su voz donde vibran,
como notas y cantos y músicas de campanas vibrantes de plata:
¡qué valses tan lindos!
¡qué noche tan clara!
poem by Jose Asuncion Silva

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Infinito
Si tu mente esta cerca de ahi
Djala flotar como una nube
Para que se abra la puerta de llavedorada
Y puedas volver a renacer por dentro
Si tu mente esta cerca de ahi
Djala flotar como una nube
Para que se abra la puerta de llavedorada
Y poder volver a renacer por dentro
Hoy me voy al infinito,
Hoy me voy al infinito,
Recobre la vista al comprender
Que tus ojos son el infinito,
Y que no encuentro razn para dejar de adorarte
Me he encontrado un angel en el mismo cielo
Hoy me voy al infinito,
Hoy me voy al infinito,
Hoy me voy al infinito,
Hoy me voy al infinito,
Por un momento el infinito se volvi
Mi espacio y pude verme en el universo como una extensin
Como una extensin
Como una extensin
Por un momento el infinito se volvi
Mi espacio y pude verme en el universo como una extensin
song performed by by Zoe

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Las Calles De Granada
Sali├│ el gitano cuando el sol se fue
Bailando entre las ca├▒as
Se fue cantando una canci├│n de amor
Al son de una guitarra
En la ventana se qued├│
Una gitana hermosa
Oculta tras el rojo de un clavel
Como una mariposa.
Gitano no me llores
song performed by by Rosa from Rosa

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Ultimo Momento
Que me paso
fue un impacto
aqui en mi corazon
cuando oia en el
encontre tu mirada y tu voz
busco mi alma
Asi empezo
circulaba en la calle
que este mundo ya estaba en funci├│n
con su circo pero entre los dos
no importaba
Ahora me dices
tu me gustas y me callo
bajo la vista tu mirada es un taladro
es mi emocion
y si el telefono resuena con un salto
y me da rabia cuando llama equivocado
no por favor.
Ultimo momento
la noticia es que me he enamorado.
Ultimo momento
basta de dias vacios
song performed by by Shakira from Peligro

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Crepusculo 3
Junto a la cuna aún no está encendida
la lámpara tibia, que alegra y reposa,
y se filtra opaca, por entre cortinas
de la tarde triste la luz azulosa.
Los niños cansados suspenden los juegos,
de la calle vienen extraños ruïdos,
en estos momentos, en todos los cuartos,
se van despertando los duendes dormidos.
La sombra que sube por los cortinajes,
para los hermosos oyentes pueriles,
se puebla y se llena con los personajes
de los tenebrosos cuentos infantiles.
Flota en ella el pobre Rin Rin Renacuajo,
corre y huye el triste Ratoncito Pérez,
y la entenebrece la forma del trágico
Barba Azul, que mata sus siete mujeres.
En unas distancias enormes e ignotas,
que por los rincones oscuros suscita,
andan por los prados el Gato con Botas,
y el Lobo que marcha con Caperucita.
Y, ágil caballero, cruzando la selva,
do vibra el ladrido fúnebre de un gozque,
a escape tendido va el Príncipe Rubio
a ver a la Hermosa Durmiente del Bosque.
Del infantil grupo se levanta leve
argentada y pura, una vocecilla,
que comienza: 'Entonces se fueron al baile
y dejaron sola a la Cenicentilla!
Se quedó la pobre triste en la cocina,
de llanto de pena nublados los ojos,
mirando los juegos extraños que hacían
en las sombras negras los carbones rojos.
Pero vino el Hada que era su madrina,
le trajo un vestido de encaje y crespones,
le hizo un coche de oro de una calabaza,
convirtió en caballos unos seis ratones,
le dio un ramo enorme de magnolias
[húmedas,
unos zapaticos de vidrio, brillantes,
y de un solo golpe de la vara mágica
las cenizas grises convirtió en diamantes!'
Con atento oído las niñas la escuchan,
las muñecas duermen, en la blanda alfombra
medio abandonadas, y en el aposento
la luz disminuye, se aumenta la sombra!
¡Fantásticos cuentos de duendes y hadas,
llenos de paisajes y de sugestiones,
que abrís a lo lejos amplias perspectivas
a las infantiles imaginaciones!
Cuentos que nacisteis en ignotos tiempos
y que vais, volando, por entre lo oscuro,
desde los potentes Aryos primitivos,
hasta las enclenques razas del futuro.
Cuentos que repiten sencillas nodrizas
muy paso, a los niños, cuando no se duermen,
y que en sí atesoran del sueño poético
el íntimo encanto, la esencia y el germen.
Cuentos más durables que las convicciones
de graves filósofos y sabias escuelas,
y que rodeasteis con vuestras ficciones,
Las cunas doradas de las bisabuelas.
¡Fantásticos cuentos de duendes y hadas
que pobláis los sueños confusos del niño,
el tiempo os sepulta por siempre en el alma
y el hombre os evoca, con hondo cariño!
poem by Jose Asuncion Silva

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Notas Perdidas
Es media noche.
Duerme el mundo ahora
bajo el ala de niebla del silencio
vagos rayos de luna
y el fulgor incierto
de lámpara velada
alumbran su aposento.
En las teclas del piano
vagan aún sus marfilinos dedos,
errante la mirada
dice algo que no alcanza el pensamiento.
¡Cómo perfuma el aire el blanco ramo
marchito en el florero,
cuán suave es el suspiro
que vaga entre sus labios entreabiertos!
¡Adriana! ¡Adriana! de tan dulces horas
guardarán el secreto
tu estancia, el rayo de la luna, el vago
ruïdo de tus besos,
la noche silenciosa,
y en mi alma el recuerdo!...
Si en vosotras algún día
se fijan sus ojos bellos,
¡pobres estrofas! habladle
con rumor suäve y ledo
como notas de una música
que oímos ha mucho tiempo,
y que impregnada de aromas
torna en las alas del viento.
Alzada cual leve brisa
besad sus blondos cabellos
y penetrad en su alma
y en los espacios perdeos
como en la santa capilla
las espirales de incienso!...
Como recuerdo de su amor sincero,
recuerdo dulce y único
de aquel amor suave y melancólico
cual la luz del crepúsculo,
guardo en un cofrecito plateado
unas rosas de musgo
las contemplo en mis horas de alegría,
las beso cuando sufro,
¡aún guardan el perfume penetrante
de los cabellos suyos!
Cuando bajo la tierra muda y fría
duerma, lejos del mundo,
cuando el ramaje de movible sauce
cobije mi sepulcro,
sobre la piedra que mis restos vele
poned el ramo mustio!
La noche en que al dulce beso
del amor, se abrió su alma
caminando lentamente
iba, en mi brazo apoyada.
No había luna. Las estrellas
vertían su luz escasa,
y sobre el cielo profundo
nuestros ojos contemplaban
como una bruma ligera,
la brillante vía láctea,
suspiró. Con voz muy queda
dime, le dije, ¡te cansas!
alzó la hermosa cabeza,
se iluminó su mirada
y murmuró. Mira dicen
que es grande, inmensa la vaga
bruma que brilla a lo lejos
como una niebla de plata,
que la forman otros mundos
que están a inmensa distancia,
que la luz solar invierte
siglos en atravesarla,
y si Dios quisiera un día
a ti y a mí darnos alas
esa distancia infinita
feliz, contigo cruzara!
Bajo la noble cabeza
desvió la viva mirada
y dijo paso –de nuevo
me preguntabas 'te cansas'!
¡Pobre! junto del hombre aquel, su vida
fue como un rayo del estivo sol,
que se pierde en un caos de neblinas
sin forma ni color.
Las veces en que, en horas de tristeza,
las sombras de otros tiempos evocó
y el recuerdo feliz y sonriente
de su primer amor,
las veces en que al beso de la pena
quizá lanzó un ¡ay! y murmuró
cabe la cuna del dormido niño
una dulce canción,
las veces en que en luchas interiores
del sentimiento el grito sofocó
como el [humilde] aroma de las rosas
lo sabe sólo Dios!
Encontrarás poesía
dijo entonces, sonrïendo
en el recinto sagrado
de los cristianos templos,
en los lugares que nunca
humanos pies recorrieron,
en los bosques seculares
donde se oculta el silencio,
en los murmullos sonoros
de las ondas y del viento,
en la voz de los follajes
del amor en los recuerdos,
de las niñas de quince años
en los blancos aposentos,
en las tristezas profundas
como el Cristo
en las noches estrelladas,
...jamás en los malos versos!
Como tú sobre la dura
roca nativa, parásita
también he visto en la vida
sobre las rocas más áridas
criaturas tristes y buenas
embellecer...
VIII
¡La visteis! dulce y serena
su faz retrata su calma
y aunque de visiones llena
aún está virgen su alma.
Tiene la piel suave y pura
cual las hojas de las lilas,
ensueños de honda ternura
rebosan en sus pupilas.
Pequeño y la forma arqueada
el pie nervioso y breve
y pálida y hoyuelada
la blanca mano de nieve.
La mirada traviesa
con lumbre vívida brilla
bajo de la blonda espesa
de la española mantilla.
Y al meditar en sus besos
perdiéndose en sus miradas
se sueñan locos excesos
de frescas carnes rosada[s].
Su alegre estancia risueña
medio-templo, medio-nido,
conversa al alma que sueña
con un lenguaje escondido.
Hacia sus grandes ventanas
que velan leves cortinas
tienden las oscuras ramas
las madreselvas vecinas.
De noche mis pensamientos
allí van –ruido importuno
en las alas de los vientos
con los rayos de la luna.
Y al penetrar, a la mesa
vuelan –do lee o delira-
o hacia el Cristo al cual le reza,
o al espejo do se mira.
Y cual una visión vana
que evaporándose crece
se salen por la ventana
cuando la aurora amanece!
Bajad a la pobre niña,
bajadla con mano trémula,
y con cuidadoso esmero
entre la fosa ponedla
y arrojad sobre su tumba
frías puñadas de tierra!
Aún sobre sus labios rojos
la sonrisa postrimera,
tan joven y tan hermosa
y descansa helada, yerta,
y está marchito el tesoro
de su dulce adolescencia!
Bajad a la pobre niña,
¡bajadla con mano trémula
y con cuidadoso esmero
entre la fosa ponedla
y arrojad sobre su tumba
frías puñadas de tierra!
Cavad ahora otra fosa,
cavadla con mano trémula,
de la sonrïente niña
del triste sepulcro cerca,
para que lejos del mundo
su sueño postrero duerman
mis recuerdos de cariño
y mis memorias más tiernas.
Bajadlos desde mi älma
poem by Jose Asuncion Silva

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Idilio - 1
Sencilla y grata vida de la aldea
levantarse al nacer de la mañana
cuando su luz en la extensión clarea
y se quiebra en la cúpula lejana,
vagar a la ventura en el boscaje...
Espiar en los recodos del camino
el momento en que el ave enamorada
oculta en el follaje
sus esperanzas y sus dichas canta.
En rústica vasija
coronada de espuma
libar la leche, contemplar la bruma
que en el fondo del valle se levanta,
el aire respirar embalsamado
con los suaves olores
de la savia y las flores,
tomar fuerza en la calma majestuosa
donde la vida universal germina,
en ignotos lugares
que no ha hollado la vana muchedumbre
en el bosque de cedros seculares
del alto monte en la empinada cumbre;
después, tranquilamente
bañarse en el remanso de la fuente.
Con el rural trabajo
que a los músculos da fuerza de acero
y que las fuentes abre de riqueza
endurecer el brazo fatigado
y devolverle calma a la cabeza,
sin fatigas, sin penas, sin engaños
dejar correr los años
y en la postrera
descansar, no en lujoso monumento
sino bajo el follaje
del verde sauce a su tranquila sombra,
cabe la cruz piadosa.
poem by Jose Asuncion Silva

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Nocturno 1 (Silva)
Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro
de tu inocencia cándida conservas el tesoro;
a quien los más audaces, en locos devaneos
jamás se han acercado con carnales deseos;
tú, que adivinar dejas inocencias extrañas
en tus ojos velados por sedosas pestañas,
y en cuyos dulces labios -abiertos sólo al rezo-
jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...
Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,
con esa voz que tiene suavidades de raso:
si entrevieras en sueños a aquél con quien tú sueñas
tras las horas de baile rápidas y risueñas,
y sintieras sus labios anidarse en tu boca
y recorrer tu cuerpo, y en su lascivia loca
besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos
y las rígidas puntas rosadas de tus senos;
si en los locos, ardientes y profundos abrazos
agonizar soñaras de placer en sus brazos,
por aquel de quien eres todas las alegrías,
¡oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?...
poem by Jose Asuncion Silva

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Soneto XVII
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
poem by Pablo Neruda

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Bajo la Sombra Oscura
Oscuro
Bajo la sombra
Aquí es donde
Espero que mi derrota.
Paso a paso
La cabeza
Orgullosa y resignada
Cruzo los pasillos
De la tumba
Bajo el paraguas negro.
En los mediados de hecatombes
Dejé que mis últimas
Besos
Y las llamas
De mi alma
Debilitadas
Por su desprecio.
En el clima de mediados
Te esperé por muchas horas
Sin embargo, usted no asistió.
¿Es ésta su manera de arrancar mi vida?
De todos modos, me fui
En el vestíbulo: una corona de flores
Un vaso lleno de lágrimas
Una caja de manteca
Y las sandalias bonitas
Cerca de la caja de la oficina de correos.
Me has abandonado
Bajo la sombra,
Solo y aislado
Cuando todo está oscuro.
poem by Hebert Logerie

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Cama De Rosas
Solo y tan triste, como un viejo piano,
Tarde ya sin saber a donde despierto sin rumbo
Porque un litro de vodka he bebido a ayer
Y una rubia en mi cama siempre me espera tal vez,
Pesadillas de cine que te hacen morir sin nacer.
La manana es tan gris como esos besos de nadie,
La cancion al reves sin cabeza ni pies
Me recuerda
Cuando hablamos por fin de luchar y vivir,
Delamor que tu sientos por mi
La vervad es,
Yo no soy nadie sin ti
Quiero tener tu Amor entre vino y rosas
Y olividar por fin el dolor de ayer
Cerca de ti, ser tu nombre, ser tu sombra,
Tener tu amor, en tu cama de rosas
Aunque quiero correr,
De casa nunca me alejo
El amor de verdad no se puede lograr con dinero
Pues tan lejos estas hacia el norte el sur,
Intento sonarte entre la multitud,
Mis ojos cerrar y decirte,
Solo tu amor es la luz
Quiero tener tu Amor entre vino y rosas
Y olividar por fin el dolor de ayer
Cerca de ti, ser tu nombre, ser tu sombra,
Tener tu amor, en tu cama de rosas
Miro al mundo girar
Hacia un futro desierto,
Y mi amante me pide
Que sea su payaso otra vez,
Yo le digo no
Si tengo tu amor no estoy solo,
Ella es soledad y tu
La verdad y la fe
Quiero tener tu Amor entre vino y rosas
Y olividar por fin el dolor de ayer
Cerca de ti, ser tu nombre, ser tu sombra,
Tener tu amor
Quiero tener tu Amor entre vino y rosas
Y olividar por fin el dolor de ayer
Cerca de ti, ser tu nombre, ser tu sombra,
Tener tu amor, en tu cama de rosas
song performed by by Bon Jovi

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A ti (Silva)
Tú no sabes, más yo he soñado
entre mis sueños color de armiño,
horas de dicha con tus amores,
besos ardientes, quedos suspiros
cuando la tarde se tiñe de oro
esos espacios que juntos vimos,
cuando mi alma su vuelo emprende
a las regiones de lo infinito.
poem by Jose Asuncion Silva

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Nocturnos De La Ventana
1
Alta va la luna.
Bajo corre el viento.
(Mis largas miradas,
exploran el cielo.)
Luna sobre el agua,
Luna bajo el viento.
(Mis cortas miradas,
exploran el suelo.)
Las voces de dos niñas
venían. Sin el esfuerzo,
de la luna del agua,
me fuí a la del cielo.
2
Un brazo de la noche
entra por mi ventana.
Un gran brazo moreno
con pulseras de agua.
Sobre un cristal azul
jugaba al río mi alma.
Los instantes heridos
por el reloj... pasaban.
3
Asomo la cabeza
por mi ventana, y veo
cómo quiere cortarla
la cuchilla del viento.
En esta guillotina
invisible, yo he puesto
las cabezas sin ojos
de todos mis deseos.
Y un olor de limón
llenó el instante inmenso,
mientras se convertía
en flor de gasa el viento.
4
Al estanque se le ha muerto
hoy una niña de agua.
Está fuera del estanque,
sobre el suelo amortajada.
De la cabeza a sus muslos
un pez la cruza, llamándola.
El viento le dice “niña”
mas no puede despertarla.
El estanque tiene suelta
su cabellera de algas
y al aire sus grises tetas
estremecidas de ranas.
Dios te salve. Rezaremos
a Nuestra Señora de Agua
por la niña del estanque
muerta bajo las manzanas.
Yo luego pondré a su lado
dos pequeñas calabazas
para que se tenga a flote,
¡ay! sobre la mar salada.
poem by Federico García Lorca

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Realidad (Silva)
En el dulce reposo de la tarde
cuando al ponerse el sol en occidente
su luz dorada, de la vida fuente,
como una hoguera en los espacios arde,
o de la noche en el silencio umbrío
cuando la luna con fulgor de plata
alumbra a trechos el sonante río
y en sus límpidas ondas se retrata,
entre las sombras de la vida hay horas
en que la realidad que nos circuye
a detener el ímpetu no alcanza
de nuestra alma que a lo lejos huye
y a la región de lo ideal se lanza...
Y entonces cuando pienso en tus amores
nuestras dos vidas deslizarse veo
no cual la realidad que aja sus flores
sino cual la ilusión de tu deseo.
No por las conveniencias separados,
soñando tú conmigo, yo en tus sueños,
sino juntos los dos en los collados
de la Arcadia risueños;
asidos por las manos a lo lejos
buscando el fin de la campiña amena
a los pálidos rayos de la luna.
O del ardiente sol a los reflejos,
dejando transcurrir una por una
las no contadas horas venturosas
que no mancha la sombra de una pena
libando amor... y deshojando rosas...
Del verdor y del musgo en lo sombrío
ocultos en lo ignoto del boscaje
radiante aún de gotas de rocío
de virgen fuerza y de vigor salvaje;
sentados a la orilla del torrente
tú escuchando los ecos del follaje
yo acariciando —trémula la mano—
tus rizos al caer sobre tu frente...
Otras veces trayendo a la memoria
los fantasmas de un tiempo ya pasado
junto con ellos cual sencilla historia
los ideales de tu amor soñado.
Y es entonces un gótico castillo
de altivas torres de musgosas piedras
en cuyo muro gris crecen las hiedras
teatro de nuestro amor santificado.
Y en reducida y perfumada estancia
cuyos tapices abrillanta y dora
el fuego de la antigua chimenea,
juntos los dos oímos a distancia
diciéndonos protestas de ternura
la voz del agua que al perderse llora
y el viento que en los árboles cimbrea
entre el silencio de la noche oscura.
O en frágil barca en plácida mañana
de lago azul flotando en los cristales
con la mirada errantes contemplamos
el cielo, la ribera, los juncales,
y las nieblas que inciertas, vaporosas,
van a perderse en la región lejana
como se pierda la esperanza humana
o el postrimer aroma de las rosas.
Mas cuando el alma en sus ensueños flota,
la realidad asoma de improviso
no más resuena la encantada nota...
Brotan espinas do la rosa brota,
y en crüel se torna el paraíso.
Vuelvo a mirar... y pienso que nacimos
para vivir por siempre separados,
que no es una la senda que seguimos
y que la lumbre que cercana vimos
fue visión de tu amor y tus cuidados.
Y al comparar la realidad penosa
con los paisajes de ideal que miro
en el fondo del alma lastimosa
para tu dulce amor —niña piadosa
para tu dulce amor surge un suspiro.
poem by Jose Asuncion Silva

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La ventana
Al frente de un balcón, blanco y dorado,
obra de nuestro siglo diez y nueve
hay en la estrecha calle una muy vieja
ventana colonial. Bendita rama
adorna la gran reja,
de barrotes de hierro colosales,
que tiene en lo más alto un monograma
hecho de incomprensibles iniciales.
A la lumbre postrera
del sol en occidente, ¿quién no espera,
mirar allí, sombría,
medio perdida en la rizada gola,
la cabeza severa
de algún oidor, o los oscuros ojos
de una dama española
de nacarada tez y labios rojos,
que al venir de la hermosa Andalucía
a la colonia nueva
el germen de letal melancolía
por el recuerdo de la patria lleva?
¡Pero no, ni las sombras le han quedado
de los que vio perderse en el pasado;
loca turba infantil la invade ahora,
uno ríe, otro llora;
a la palma bendita
la niña arranca retejida rama,
y mientras uno al compañero llama
con incansable afán el otro grita.
No guarda su memoria
de la ventana la vetusta historia
y sólo en ella fija
la atención el poeta,
para quien tienen una voz secreta
los líquenes grisosos
que al nacer en la estatua alabastrina,
del beso de los siglos son señales,
y a quien narran poemas misteriosos
las sombras de las viejas catedrales!
Hoy hace más de un siglo, ha muchos años,
ella escuchó la cántiga española
que tristes desengaños,
o desventuras amorosas narra
de la alta noche en la quietud serena,
acompañada en la gentil guitarra,
por noble caballero
a quien tornara con la estrofa grata
el recuerdo de alegre serenata
dada en la aristocrática Sevilla,
cabe el Guadalquivir, do en claras noches
la calada Giralda se retrata
y la luz de la luna limpia brilla.
La brisa, dulce y leve,
como las vagas formas del deseo,
llevó al pasar por los barrotes duros,
aroma de azahares y de lirios,
en las risueñas fiestas de himeneo,
juramentos de amor, santos y puros,
de mortuorios cirios
el triste olor, las plácidas historias,
conque la noble abuela
al rubio nieto adormeció en la cuna
y la oración que hacia los cielos vuela
suave como los rayos de la luna.
Inútil, allí, a solas,
ella miró pasar generaciones,
como pasan, con raudo movimiento,
sobre la playa las marinas olas
en la sombra los coros de visiones
y las aristas leves en el viento;
y ora mira la turba de los niños
de risueñas mejillas sonrosadas,
que al asomar tras de la fuerte reja
sonriente semeja
un ramo de camelias encarnadas!
¡Ay! todo pasará, -niñez risueña,
juventud sonriente,
edad viril que en el futuro sueña,
vejez llena de afán...
... Tal vez mañana,
cuando de aquellos niños queden sólo
las ignotas y viejas sepulturas
aún tenga el mismo sitio la ventana.
poem by Jose Asuncion Silva

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Nocturno (Silva)
Una noche,
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda, muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra,
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectadas,
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida,
y el chillido
de las ranas...
Sentí frío; ¡era el frío que tenían en tu alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
entre las blancuras níveas
de las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada...
Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil,
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con las sombras de las almas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!...
poem by Jose Asuncion Silva

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Muertos
En los húmedos bosques, en otoño,
al llegar de los fríos, cuando rojas,
vuelan sobre los musgos y las ramas
en torbellinos, las marchitas hojas,
la niebla al extenderse en el vacío
le da al paisaje mustio un tono incierto
y el follaje do huyó la savia ardiente
tiene un adiós para el verano muerto
y un color opaco y triste
como el recuerdo borroso
de lo que fue y ya no existe.
En los antiguos cuartos hay armarios
que en el rincón más íntimo y discreto,
de pasadas locuras y pasiones
guardan, con un aroma de secreto,
viejas cartas de amor, ya desteñidas
que obligan a evocar tiempos mejores,
y ramilletes negros y marchitos,
que son como cadáveres de flores
y tienen un olor triste
como el recuerdo borroso
de lo que fue y ya no existe.
Y en las almas amantes cuando piensan
en perdidos afectos y ternuras
que de la soledad de ignotos días
no vendrán a endulzar horas futuras,
hay el hondo cansancio que en la lucha,
acaba de matar a los heridos,
vago como el color del bosque mustio
como el olor de los perfumes idos,
y el cansancio aquél es triste
como el recuerdo borroso
de lo que fue y ya no existe!
poem by Jose Asuncion Silva

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Poeta, di paso
¡Poeta, di paso
los furtivos besos!
¡La sombra! ¡Los recuerdos! La luna no vertía
allí ni un solo rayo... Temblabas y eras mía.
Temblabas y eras mía bajo el follaje espeso,
una errante luciérnaga alumbró nuestro beso,
el contacto furtivo de tus labios de seda...
La selva negra y mística fue la alcoba sombría...
En aquel sitio el musgo tiene olor de reseda...
Filtró luz por las ramas cual si llegara el día;
entre las nieblas pálidas la luna aparecía...
¡Poeta, di paso
los íntimos besos!
¡Ah, de las noches dulces me acuerdo todavía!
En señorial alcoba, do la tapicería
amortiguaba el ruido con sus hilos espesos,
desnuda tú en mis brazos, fueron míos tus besos;
tu cuerpo de veinte años entre la roja seda,
tus cabellos dorados y tu melancolía,
tus frescuras de virgen y tu olor de reseda...
Apenas alumbraba la lámpara sombría
los desteñidos hilos de la tapicería.
¡Poeta, di paso
el último beso!
¡Ah, de la noche trágica me acuerdo todavía!
El ataúd heráldico en el salón yacía,
mi oído, fatigado por vigilias y excesos,
sintió como a distancia los monótonos rezos.
Tú, mustia, yerta y pálida entre la negra seda.
La llama de los cirios temblaba y se movía,
perfumaba la atmósfera un olor de reseda,
un crucifijo pálido los brazos extendía
¡y estaba helada y cárdena tu boca que fue mía!
poem by Jose Asuncion Silva

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