Adriana
Noble como la cándida adorada
del inmortal poeta florentino,
corona de la frente inmaculada
el dorado cabello
que sobre el hombro flota en blondos rizos,
perdida en el espacio la mirada
como se pierde en su conjunto bello
la de aquél que contempla sus hechizos.
Hay infinita luz que reverbera
en el azul de sus divinos ojos
cual de limpio zafiro en los cristales.
Una expresión de majestad serena
de pudor y recato virginales
vela la gracia de sus labios rojos,
¡y es a la vez misterïoso encanto,
lumbre, murmullo, vibración y canto!
Su voz tiene las notas armoniosas
de la del ave que en blando nido
de su impotencia de volar se queja,
llena de suavidad, llena de calma
su cariñosa frase siempre deja
una estela de perlas en el alma.
Tiene la delicada transparencia
de las húmedas hojas de las lilas
y ni una leve mancha en la conciencia
y ni una leve sombra en las pupilas.
Es una reunión encantadora
de lo más dulce que la vida encierra
a los rosados rayos de la aurora
hecha, del aire en los azules velos,
¡con lo más delicado de la tierra
y lo más delicado de los cielos!
poem by Jose Asuncion Silva

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Víctor Hugo (Silva)
Noble como la cándida adorada
del inmortal poeta florentina,
corona de la frente inmaculada
el dorado cabello
que sobre el hombro flota en blondos rizos,
perdida en el espacio la mirada
como se pierde en su conjunto bello
la de aquél que contempla sus hechizos.
Hay infinita luz que reverbera
en el azul de sus divinos ojos
cual de limpio zafiro en los cristales.
Una expresión de majestad serena
de pudor y recato virginales
vela la gracia de sus labios rojos,
y es a la vez misterioso encanto,
lumbre, murmullo, vibración y canto!
Su voz tiene las notas armoniosas
de la del ave que en blando nido
de su impotencia de volar se queja,
llena de suavidad, llena de calma
su cariñosa frase siempre deja
una estela de perlas en el alma.
Tiene la delicada transparencia
de las húmedas hojas de las lilas
y ni una leve mancha en la conciencia
y ni una leve sombra en las pupilas.
Es una reunión encantadora
de lo más dulce que la vida encierra
a los rosados rayos de la aurora
hecha, del aire en los azules velos,
con lo más delicado de la tierra
y lo más delicado de los cielos!
poem by Jose Asuncion Silva

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Edenia
Melancólica y dulce cual la huella
que un sol poniente deja en el azul
cuando baña a lo lejos los espacios
con los últimos rayos de su luz
mientras tiende la noche por los cielos
de la penumbra el misterioso tul.
Süave como el canto que el poeta
en un suspiro involuntario da,
pura como las flores entreabiertas
de la selva en la agreste oscuridad
do detenido en las musgosas ramas
no filtra un rayo de la luz solar.
Mujer, toda mujer ardiente, casta
alumbrada con luz de lo ideal...
Radiante de virtud y de belleza
como mi alma la llegó a soñar,
¿en sus sueños de cándida ternura
así la encontrará?
poem by Jose Asuncion Silva

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Notas Perdidas
Es media noche.
Duerme el mundo ahora
bajo el ala de niebla del silencio
vagos rayos de luna
y el fulgor incierto
de lámpara velada
alumbran su aposento.
En las teclas del piano
vagan aún sus marfilinos dedos,
errante la mirada
dice algo que no alcanza el pensamiento.
¡Cómo perfuma el aire el blanco ramo
marchito en el florero,
cuán suave es el suspiro
que vaga entre sus labios entreabiertos!
¡Adriana! ¡Adriana! de tan dulces horas
guardarán el secreto
tu estancia, el rayo de la luna, el vago
ruïdo de tus besos,
la noche silenciosa,
y en mi alma el recuerdo!...
Si en vosotras algún día
se fijan sus ojos bellos,
¡pobres estrofas! habladle
con rumor suäve y ledo
como notas de una música
que oímos ha mucho tiempo,
y que impregnada de aromas
torna en las alas del viento.
Alzada cual leve brisa
besad sus blondos cabellos
y penetrad en su alma
y en los espacios perdeos
como en la santa capilla
las espirales de incienso!...
Como recuerdo de su amor sincero,
recuerdo dulce y único
de aquel amor suave y melancólico
cual la luz del crepúsculo,
guardo en un cofrecito plateado
unas rosas de musgo
las contemplo en mis horas de alegría,
las beso cuando sufro,
¡aún guardan el perfume penetrante
de los cabellos suyos!
Cuando bajo la tierra muda y fría
duerma, lejos del mundo,
cuando el ramaje de movible sauce
cobije mi sepulcro,
sobre la piedra que mis restos vele
poned el ramo mustio!
La noche en que al dulce beso
del amor, se abrió su alma
caminando lentamente
iba, en mi brazo apoyada.
No había luna. Las estrellas
vertían su luz escasa,
y sobre el cielo profundo
nuestros ojos contemplaban
como una bruma ligera,
la brillante vía láctea,
suspiró. Con voz muy queda
dime, le dije, ¡te cansas!
alzó la hermosa cabeza,
se iluminó su mirada
y murmuró. Mira dicen
que es grande, inmensa la vaga
bruma que brilla a lo lejos
como una niebla de plata,
que la forman otros mundos
que están a inmensa distancia,
que la luz solar invierte
siglos en atravesarla,
y si Dios quisiera un día
a ti y a mí darnos alas
esa distancia infinita
feliz, contigo cruzara!
Bajo la noble cabeza
desvió la viva mirada
y dijo paso –de nuevo
me preguntabas 'te cansas'!
¡Pobre! junto del hombre aquel, su vida
fue como un rayo del estivo sol,
que se pierde en un caos de neblinas
sin forma ni color.
Las veces en que, en horas de tristeza,
las sombras de otros tiempos evocó
y el recuerdo feliz y sonriente
de su primer amor,
las veces en que al beso de la pena
quizá lanzó un ¡ay! y murmuró
cabe la cuna del dormido niño
una dulce canción,
las veces en que en luchas interiores
del sentimiento el grito sofocó
como el [humilde] aroma de las rosas
lo sabe sólo Dios!
Encontrarás poesía
dijo entonces, sonrïendo
en el recinto sagrado
de los cristianos templos,
en los lugares que nunca
humanos pies recorrieron,
en los bosques seculares
donde se oculta el silencio,
en los murmullos sonoros
de las ondas y del viento,
en la voz de los follajes
del amor en los recuerdos,
de las niñas de quince años
en los blancos aposentos,
en las tristezas profundas
como el Cristo
en las noches estrelladas,
...jamás en los malos versos!
Como tú sobre la dura
roca nativa, parásita
también he visto en la vida
sobre las rocas más áridas
criaturas tristes y buenas
embellecer...
VIII
¡La visteis! dulce y serena
su faz retrata su calma
y aunque de visiones llena
aún está virgen su alma.
Tiene la piel suave y pura
cual las hojas de las lilas,
ensueños de honda ternura
rebosan en sus pupilas.
Pequeño y la forma arqueada
el pie nervioso y breve
y pálida y hoyuelada
la blanca mano de nieve.
La mirada traviesa
con lumbre vívida brilla
bajo de la blonda espesa
de la española mantilla.
Y al meditar en sus besos
perdiéndose en sus miradas
se sueñan locos excesos
de frescas carnes rosada[s].
Su alegre estancia risueña
medio-templo, medio-nido,
conversa al alma que sueña
con un lenguaje escondido.
Hacia sus grandes ventanas
que velan leves cortinas
tienden las oscuras ramas
las madreselvas vecinas.
De noche mis pensamientos
allí van –ruido importuno
en las alas de los vientos
con los rayos de la luna.
Y al penetrar, a la mesa
vuelan –do lee o delira-
o hacia el Cristo al cual le reza,
o al espejo do se mira.
Y cual una visión vana
que evaporándose crece
se salen por la ventana
cuando la aurora amanece!
Bajad a la pobre niña,
bajadla con mano trémula,
y con cuidadoso esmero
entre la fosa ponedla
y arrojad sobre su tumba
frías puñadas de tierra!
Aún sobre sus labios rojos
la sonrisa postrimera,
tan joven y tan hermosa
y descansa helada, yerta,
y está marchito el tesoro
de su dulce adolescencia!
Bajad a la pobre niña,
¡bajadla con mano trémula
y con cuidadoso esmero
entre la fosa ponedla
y arrojad sobre su tumba
frías puñadas de tierra!
Cavad ahora otra fosa,
cavadla con mano trémula,
de la sonrïente niña
del triste sepulcro cerca,
para que lejos del mundo
su sueño postrero duerman
mis recuerdos de cariño
y mis memorias más tiernas.
Bajadlos desde mi älma
poem by Jose Asuncion Silva

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Melancolía (Silva)
De todo lo velado,
tenue, lejana y misteriosa surge
vaga melancolía
que del ideal al cielo nos conduce.
He mirado reflejos de ese cielo
en la brillante lumbre
con que ahuyenta las sombras, la mirada
de sus ojos azules.
Leve cadena de oro
que una alma a otra alma con sus hilos une
oculta simpatía,
que en lo profundo de lo ignoto bulle,
y que en las realidades de la vida
se pierde y se consume
cual se pierde una gota de rocío
sobre las yerbas que el sepulcro cubren.
poem by Jose Asuncion Silva

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Gutierrez Najera
Regresar fatigado del trabajo
de la diaria fäena
e ir a mirarse en lo hondo retratado
de sus pupilas negras
cerca del rico piano –mientras vaga
sobre las blancas teclas
su mano de marfil- soñar despierto
felicidad eterna.
A la luz de la lámpara brillante
ver las rubias cabezas
de los risueños niños- de infantiles
ilusiones llenos.
La mirada tender sobre la cuna
que cual flor entreabierta
entre sus hojas perfumadas guarda
una existencia nueva!
¡Oh cuadro del hogar! oh perspectiva
cariñosa y risueña,
cuando en el paso por el falso mundo
ancha herida sangrienta,
el desengaño abrió, cuando sentimos
caer mustias y secas
de la primera juventud las rosas,
qué mortal no desea
dejar en tu silencio venturoso
deslizar la existencia
y guardar lo divino y delicado
que el alma herida encierra
en tu seno feliz –como la concha
lejos de las tormentas
guarda en el fondo del movible océano
las nacaradas perlas!
poem by Jose Asuncion Silva

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Soador
Aqul que cree que tiene el mundo en sus manos,
Que porque tiene mucho dinero
O porque tiene mucha belleza,
Est bien equivocado
Porque el fuego est en el sol
Y no el agua fra
Pinsalo, pinsalo y dmelo
Como sueas con ser inmortal
Cuando apenas naces
Y como sueas
Como sueas con ser eminente
Cuando no eres nadie
Y como sueas
Aqul que cree que es dueo de todas las vidas
Que porque tiene un arma en su mano
O porque guarda otra en su espalda
Esta bien equivocado
Que le falta la ambicin
Para calmar el ansia
Pinsalo, pinsalo y dmelo
Como sueas con ser inmortal
Cuando apenas naces
Y como sueas
Como sueas con ser eminente
Cuando no eres nadie
Y como sueas
Sueas...(Ay oye lo que va) Y como Sueas
Que te digo la verdad (Y como Sueas)
Aqul que cree que tiene el mundo(Y como sueas)
Es un iluso, es un iluso(Sueas)
Por que en la vida hay cosas del alma (Y como sueas)
Que no se pueden comprar con dinero (Y como sueas)
Que no se pueden comprar con bellezas ( Y como sueas)
Oye lo que va
Como sueas con ser inmortal
Cuando apenas naces
Y como Sueas
Como sueas con ser eminente
Cuando no eres nadie
Y como sueas
Y como Sueas
Ay oye lo que va (Y como Sueas)
Que te digo la verdad (Y como Sueas)
Aqul que cree que tiene el mundo (Y como Sueas)
Es un iluso, es un iluso (Y como Sueas)
Por que en la vida hay cosas del alma (Y como Sueas)
Que no se pueden comprar con dinero (Y como Sueas)
Que no se pueden comprar con bellezas(Y como Sueas)
Oye lo que va (Y como Sueas)
Como Sueas Con ser Inmortal
Cuando apenas naces
Y como Sueas...
song performed by by Juanes

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La ventana
Al frente de un balcón, blanco y dorado,
obra de nuestro siglo diez y nueve
hay en la estrecha calle una muy vieja
ventana colonial. Bendita rama
adorna la gran reja,
de barrotes de hierro colosales,
que tiene en lo más alto un monograma
hecho de incomprensibles iniciales.
A la lumbre postrera
del sol en occidente, ¿quién no espera,
mirar allí, sombría,
medio perdida en la rizada gola,
la cabeza severa
de algún oidor, o los oscuros ojos
de una dama española
de nacarada tez y labios rojos,
que al venir de la hermosa Andalucía
a la colonia nueva
el germen de letal melancolía
por el recuerdo de la patria lleva?
¡Pero no, ni las sombras le han quedado
de los que vio perderse en el pasado;
loca turba infantil la invade ahora,
uno ríe, otro llora;
a la palma bendita
la niña arranca retejida rama,
y mientras uno al compañero llama
con incansable afán el otro grita.
No guarda su memoria
de la ventana la vetusta historia
y sólo en ella fija
la atención el poeta,
para quien tienen una voz secreta
los líquenes grisosos
que al nacer en la estatua alabastrina,
del beso de los siglos son señales,
y a quien narran poemas misteriosos
las sombras de las viejas catedrales!
Hoy hace más de un siglo, ha muchos años,
ella escuchó la cántiga española
que tristes desengaños,
o desventuras amorosas narra
de la alta noche en la quietud serena,
acompañada en la gentil guitarra,
por noble caballero
a quien tornara con la estrofa grata
el recuerdo de alegre serenata
dada en la aristocrática Sevilla,
cabe el Guadalquivir, do en claras noches
la calada Giralda se retrata
y la luz de la luna limpia brilla.
La brisa, dulce y leve,
como las vagas formas del deseo,
llevó al pasar por los barrotes duros,
aroma de azahares y de lirios,
en las risueñas fiestas de himeneo,
juramentos de amor, santos y puros,
de mortuorios cirios
el triste olor, las plácidas historias,
conque la noble abuela
al rubio nieto adormeció en la cuna
y la oración que hacia los cielos vuela
suave como los rayos de la luna.
Inútil, allí, a solas,
ella miró pasar generaciones,
como pasan, con raudo movimiento,
sobre la playa las marinas olas
en la sombra los coros de visiones
y las aristas leves en el viento;
y ora mira la turba de los niños
de risueñas mejillas sonrosadas,
que al asomar tras de la fuerte reja
sonriente semeja
un ramo de camelias encarnadas!
¡Ay! todo pasará, -niñez risueña,
juventud sonriente,
edad viril que en el futuro sueña,
vejez llena de afán...
... Tal vez mañana,
cuando de aquellos niños queden sólo
las ignotas y viejas sepulturas
aún tenga el mismo sitio la ventana.
poem by Jose Asuncion Silva

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Realidad (Silva)
En el dulce reposo de la tarde
cuando al ponerse el sol en occidente
su luz dorada, de la vida fuente,
como una hoguera en los espacios arde,
o de la noche en el silencio umbrío
cuando la luna con fulgor de plata
alumbra a trechos el sonante río
y en sus límpidas ondas se retrata,
entre las sombras de la vida hay horas
en que la realidad que nos circuye
a detener el ímpetu no alcanza
de nuestra alma que a lo lejos huye
y a la región de lo ideal se lanza...
Y entonces cuando pienso en tus amores
nuestras dos vidas deslizarse veo
no cual la realidad que aja sus flores
sino cual la ilusión de tu deseo.
No por las conveniencias separados,
soñando tú conmigo, yo en tus sueños,
sino juntos los dos en los collados
de la Arcadia risueños;
asidos por las manos a lo lejos
buscando el fin de la campiña amena
a los pálidos rayos de la luna.
O del ardiente sol a los reflejos,
dejando transcurrir una por una
las no contadas horas venturosas
que no mancha la sombra de una pena
libando amor... y deshojando rosas...
Del verdor y del musgo en lo sombrío
ocultos en lo ignoto del boscaje
radiante aún de gotas de rocío
de virgen fuerza y de vigor salvaje;
sentados a la orilla del torrente
tú escuchando los ecos del follaje
yo acariciando —trémula la mano—
tus rizos al caer sobre tu frente...
Otras veces trayendo a la memoria
los fantasmas de un tiempo ya pasado
junto con ellos cual sencilla historia
los ideales de tu amor soñado.
Y es entonces un gótico castillo
de altivas torres de musgosas piedras
en cuyo muro gris crecen las hiedras
teatro de nuestro amor santificado.
Y en reducida y perfumada estancia
cuyos tapices abrillanta y dora
el fuego de la antigua chimenea,
juntos los dos oímos a distancia
diciéndonos protestas de ternura
la voz del agua que al perderse llora
y el viento que en los árboles cimbrea
entre el silencio de la noche oscura.
O en frágil barca en plácida mañana
de lago azul flotando en los cristales
con la mirada errantes contemplamos
el cielo, la ribera, los juncales,
y las nieblas que inciertas, vaporosas,
van a perderse en la región lejana
como se pierda la esperanza humana
o el postrimer aroma de las rosas.
Mas cuando el alma en sus ensueños flota,
la realidad asoma de improviso
no más resuena la encantada nota...
Brotan espinas do la rosa brota,
y en crüel se torna el paraíso.
Vuelvo a mirar... y pienso que nacimos
para vivir por siempre separados,
que no es una la senda que seguimos
y que la lumbre que cercana vimos
fue visión de tu amor y tus cuidados.
Y al comparar la realidad penosa
con los paisajes de ideal que miro
en el fondo del alma lastimosa
para tu dulce amor —niña piadosa
para tu dulce amor surge un suspiro.
poem by Jose Asuncion Silva

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Mi Tierra
De mi tierra bella, de mi tierra santa
Oigo ese grito de los tambores
Y los timbales al cumbanchar
Y ese pregn que canta un hermano
Que de su tierra vive lejano
Y que el recuerdo le hace llorar
Una cancin que vive entonando
De su dolor de su propio llanto
Y se le escucha penar
La tierra te duele, la tierra te da
En medio del alma, cuando t no ests
La tierra te empuja de raz y cal
La tierra suspira si no te ve ms
(pregn) la tierra donde nacistes no
La puedes olvidar, porque tiene tus raices
Y lo que dejas atrs
Siguen los pregones, la melancola
Y cada noche junto a la luna
Sigue el gajiro entonando el son
Y cada calle que va a mi pueblo
Tiene un quejido, tiene un lamento
Tiene nostalgia como su voz
Y esa cancin que sigue entonando
Corre en la sangre y sigue llegando
Con ms fuerza al corazn
Tiene un quejido...mi tierra
Tiene un lamento...mi tierra
Nunca la olvido...mi tierra
La llevo en mi sentimiento, si seor
Oigo ese grito...mi tierra
Vive el recuerdo...mi tierra
Corre en mi sangre...mi tierra
La llevo por dentro como no
Canto de mi tierra bella y santa
Sufro ese dolor que hay en su alma
Aunque estoy lejos yo la siento
Y un da regreso yo lo s
song performed by by Gloria Estefan

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Los heraldos negros
Hay golpes en la vida tan fuertes . . . ¡Yo no se!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos;
la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma
¡Yo no se!
Son pocos; pero son . . . abren zanjas oscuras
en el rostro mas fiero y en el lomo mas fuerte,
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna adorable que el Destino Blasfema,
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema
Y el hombre....pobre...¡pobre!
Vuelve los ojos,
como cuando por sobre el hombro
nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos,
y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa,
en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes . . . ¡Yo no se!
poem by Cesar Vallejo

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Nadie Como Ella
Ella sabe darse toda
en un instante
derretir con la mirada
un corazon
ella es fuego que se siente
en mis labios cuando
hacemos el amor
Es una aventura
andar bajo su blusa
poco a poco acariciar
toda su piel
Es un sueno darle un beso
ella sabe que me tiene
a su merced
[Coro]
Mi corazon es suyo
me siento suyo
daria la vida
por volverle a ver
quien iba imaginarlo
yo convertido
en un capricho
de su desnudez
No hay nadie como ella
tan dulce tan bella
me juego la vida por ella
no hay nadie como ella
es fuego que quema
estoy que me muero por ella
Ella no es como las otras
que dejaron
cicatrizes de amargura
y de dolor
vino ella y con ternura
otra vez me hizo creer
en el amor
[Repite Coro]
No hay nadie como ella
tan dulce tan bella
No hay nadie como ella
tan dulce tan bella
Es fuego que quema
y se mete en mis venas
y me juego hasta la vida por ella
No hay nadie como ella
tan dulce tan bella
me he vuelto capricho
de su desnudez
hoy daria todo
por volverla a ver
No hay nadie
que me sepa comprender
como ella
maravilla de mujer
No hay nadie
calma mis ganas de amar
como ella
y por eso quiero mas
quiero mas
song performed by by Marc Anthony from Desde Un Principio / From The Beginning

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Nocturno (Silva)
Una noche,
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
una noche,
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda, muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra,
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectadas,
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
¡Y eran una sola sombra larga!
Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la distancia,
por el infinito negro
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida,
y el chillido
de las ranas...
Sentí frío; ¡era el frío que tenían en tu alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
entre las blancuras níveas
de las mortuorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada...
Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil,
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos que se juntan con las sombras de las almas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas!...
poem by Jose Asuncion Silva

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Infancia
Con el recuerdo vago de las cosas
Que embellecen el tiempo y la distancia
Retornan a las almas cariñosas
Cual bandada de blancas mariposas,
Los plácidos recuerdos de la infancia.
¡Caperucita, Barba Azul, pequeños
Liliputienses; Gulliver gigante
Que flotáis en las brumas de los sueños,
Aquí tended las alas
Que yo con alegría
Llamaré para haceros compañía
A1 ratoncito Pérez y a Urdimalas!
¡Edad feliz! Seguir con vivos ojos
Donde la idea brilla,
De la maestra la cansada mano,
Sobre los grandes caracteres rojos
De la rota cartilla,
Donde el esbozo de un bosquejo vago,
Frutos de instantes de infantil despecho,
Las separadas letras juntas puso
Bajo la sombra de impasible techo.
En alas de la brisa
Del luminoso Agosto, blanca, inquieta
A la región de las errantes nubes
Hacer que se levante la cometa
En húmeda mañana;
Con el vestido nuevo hecho jirones,
En las ramas gomosas del cerezo
El nido sorprender de copetones;
Escuchar de la abuela
Las sencillas historias peregrinas;
Perseguir las errantes golondrinas,
Abandonar la escuela
Y organizar horrísona batalla
En donde hacen las piedras de metralla
Y el ajado pañuelo de bandera;
Componer el pesebre
De los silos del monte levantados;
Tras el largo paseo bullicioso
Traer la grama leve,
Los corales, el musgo codiciado.
Y en extraños paisajes peregrinos
Y perspectivas nunca imaginadas,
Hacer de áureas arenas los caminos
Y de talco brillante las cascadas.
Los reyes colocar en la colina
Y colgada del techo
La estrella que sus pasos encamina,
Y en el portal el Niño Dios riente
Sobre mullido lecho
De musgo gris y verdecino helecho.
¡Alma blanca, mejillas sonrosadas,
Cutis de níveo armiño,
Cabellera de oro,
Ojos vivos de plácidas miradas,
Cuán bello hacéis al inocente niño!
Infancia, valle ameno,
De calma y de frescura bendecida
Donde es suave el rayo
Del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Cómo es de santa tu inocencia pura,
Cómo tus breves dichas transitorias,
Cómo es de dulce en horas de amargura
Dirigir al pasado la mirada
Y evocar tus memorias!
poem by Jose Asuncion Silva

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Nocturno 1 (Silva)
Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro
de tu inocencia cándida conservas el tesoro;
a quien los más audaces, en locos devaneos
jamás se han acercado con carnales deseos;
tú, que adivinar dejas inocencias extrañas
en tus ojos velados por sedosas pestañas,
y en cuyos dulces labios -abiertos sólo al rezo-
jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...
Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,
con esa voz que tiene suavidades de raso:
si entrevieras en sueños a aquél con quien tú sueñas
tras las horas de baile rápidas y risueñas,
y sintieras sus labios anidarse en tu boca
y recorrer tu cuerpo, y en su lascivia loca
besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos
y las rígidas puntas rosadas de tus senos;
si en los locos, ardientes y profundos abrazos
agonizar soñaras de placer en sus brazos,
por aquel de quien eres todas las alegrías,
¡oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?...
poem by Jose Asuncion Silva

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Deshojación Sagrada
Luna! Corona de una testa inmensa,
que te vas deshojando en sombras gualdas!
Roja corona de un Jesús que piensa
trágicamente dulce de esmeraldas!
Luna! Alocado corazón celeste
¿por qué bogas así, dentro de copa
llena de vino azul, hacia el oeste,
cual derrotada y dolorida popa?
Luna! Y a fuerza de volar en vano,
te holocaustas en ópalos dispersos:
tú eres talvez mi corazón gitano
que vaga en el azul llorando versos!...
poem by Cesar Vallejo

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El Viajero
Está en la sala familiar, sombría,
y entre nosotros, el querido hermano
que en el sueño infantil de un claro día
vimos partir hacia un país lejano.
Hoy tiene ya las sienes plateadas,
un gris mechón sobre la angosta frente;
y la fría inquietud de sus miradas
revela un alma casi toda ausente.
Deshójanse las copas otoñales
del parque mustio y viejo.
La tarde, tras los húmedos cristales,
se pinta, y en el fondo del espejo.
El rostro del hermano se ilumina
suavemente. ¿Floridos desengaños
dorados por la tarde que declina?
¿Ansias de vida nueva en nuevos años?
¿Lamentará la juventud perdida?
Lejos quedó —la pobre loba— muerta.
¿La blanca juventud nunca vivida
teme, que ha de cantar ante su puerta?
¿Sonríe al sol de oro
de la tierra de un sueño no encontrada;
y ve su nave hender el mar sonoro,
de viento y luz la blanca vela hinchada?
Él ha visto las hojas otoñales,
amarillas, rodar, las olorosas
ramas del eucalipto, los rosales
que enseñan otra vez sus blancas rosas…
Y este dolor que añora o desconfía
el temblor de una lágrima reprime,
y un resto de viril hipocresía
en el semblante pálido se imprime.
Serio retrato en la pared clarea
todavía. Nosotros divagamos.
En la tristeza del hogar golpea
el tic-tac del reloj. Todos callamos.
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y un día como tantos,
descansan bajo la tierra.
poem by Antonio Machado

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Triste (Silva)
Cuando al quererlo la suerte
se mezclan a nuestras vidas,
de la ausencia o de la muerte,
las penas desconocidas,
y, envueltos en el misterio
van, con rapidez que asombra,
amigos al cementerio,
ilusiones a la sombra,
la intensa voz de ternura
que vibra en el alma amante
como entre la noche oscura
una campana distante,
saca recuerdo perdidos
de angustias y desengaños
que tienen ocultos nidos
en las ruinas de los años,
y que al cruzar aleteando
por el espacio sombrío
van en el ser derramando
sueños de angustia y de frío
hasta que alguna lejana,
idea consoladora,
que irradia en el alma humana
como con lumbre de aurora,
en su lenguaje difuso
entabla con nuestros duelos
el gran diálogo confuso
de las tumbas y los cielos.
poem by Jose Asuncion Silva

Submitted by Poetry Lover
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Hasta El Fondo
Ive got something to tell you
About my heart
That you hold.....ahum
If your down well theres someone there ... ah ah
Dont you know...ahum
Qudate a descubrir
Todo lo que
En m hay
En el fondo...ahum
Un jardn que quiz
No podrs
Encontrar
Donde yo me escondo...ahum
Estoy junto a ti
Y no te siento
You know what i want to say
After this love
After the rain
Qu bello el viento
Llena mis ojos
Curva en el aire
De un oro intenso
Estoy aqu
Puede que all
Puede que ac
Si vas hasta el fondo
What do you think about me
What do you think about me
S que hay algo de m
Vivo en ti
Que no va
Hasta el fondo...ahum
Want walk out
I want to stay
Si fueras t
Ms transparente
After this love
After the rain
Qu bello el viento
Llena mis ojos
Curva en el aire
De un oro intenso
Estoy aqu
Puede que all
Quin lo sabr
After this love
After this crying
Qu bello el tiempo
Llena mis ojos
Risa en el llanto
De un oro intenso
Sigo aqu
No me da miedo
Amarte tanto
Pero ven hasta el fondo, te pido, ven hasta el fondo
song performed by by Zucchero

Submitted by Lucian Velea
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Soneto XVII
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
poem by Pablo Neruda

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Primavera
Lluvia de sol
Como una bendicion
La vida renace con su luz
La primavera ya llego
Todo es asi
Regreso a la raiz
Tiempo de inquieta juventud
En primavera ya
La tierra negra se vuelve verde
Y las montanas y el desierto
Un bello jardin
Como la semilla
Lleva nueva vida
Hay en esta primavera una nueva era
En el aire de este nuevo universo
Hoy se respira libertad
En primavera ya
La tierra negra se vuelve verde
Y las montanas y el desierto
Un bello jardin
Como la semilla
Leeva nueva vida
Hay en esta primavera una nueva era
song performed by by Santana

Submitted by Lucian Velea
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